Aquellas rocas que encubrían mis reflejos, aquel abismo que medía mis pensamientos.
Aquel eco que mostraba mi silencio.
Aquel sentir inquieto,
Aquel camino que marcaba la plenitud del día,
Estilos desmedidos de consuelo, nostálgico momentos de encuentros
Partidas de un solo juego.
Rodando mi mundo, me detuve un día
Llene el cajón de ropa, compre una vainilla
Di olor a la primavera, aunque nadie lo sentía.
Ingenuidad con un punto en la partida, final desde ese día.
Aquella roca, aquel abismo, aquel eco, aquel sentir, aquel camino, no era mas nada en mi vida.
Complicidad con la melancolía perdí mi cobardía
Hoy basto una mejilla, que me sonreía en esta noche vacía.
Bajo un pincel, recordé lo que un día, dibuje sin medida los estratos de la vida
La madera echa leña. La chimenea prendida.
La radio a pilas, y la alegría de mi vida.
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