miércoles, 17 de diciembre de 2008

EN LA CIUDADELA DEL LIBRO “NEUROFISIOLOGÍA DE LA OCLUSIÓN”

Mas de una vuelta iba mareando la tarde, entre la mancha que marco aquellas zapatillas, entre la ciudadela perdida, buscando un libro con desesperación sin hallarla. Previa discusión política, entre gritos no compartidos de un muro destruido, el estomago no daba permiso, dayanna y yo perdimos la humildad en el suelo, 0.20 céntimos era el pago en busca de lo no hallado, no hice uso a mi reciente carnet universitario en aquella ciudadela del libro, la ansias la deje para pelear rumbo a mi casa, sin algún resultado de búsqueda. El desnivel observado por dayana, en si el chisme barato hacia la competencia, iba entre frases suaves ajenos al resto de la multitud que nos rodeaba, suerte la nuestra en el silencio, si no a patadas seriamos puesta a la entrada de bienvenida, una salida expulsada. Solo imaginación de lo no sucedido, pero íbamos bien sentadas recorriendo lugares ajenos a lo nuestro, sin embargo llegó un cansancio total y hambriento, nos inclinamos a buscar un sueño, endulzando el lamento perdido del concepto de dieta por culpa del tentador aquel que ofrecía churros de carretilla, negarnos en tal búsqueda era un martirio, Nos inclinamos a pagar a medias lo que disfrutamos en pocos segundos, esperando el momento de llegar a casa y rebuscar aquellas ollas casi vacías, bueno aquel era mi caso, dayana quizás haya tenido una mejor dicha, muy lejana de aquel libro que nos dejo una lágrima en nuestros pensamientos desesperados de un examen por venir. Era la culpa del profesor en el camino, frases inusuales de una zona equivocada, aun mañana será un gran día de esperanza.

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